• Ana Vega Toscano

Beethoven y Goya, ¿vidas paralelas?

Imposible no volver la mirada hacia Beethoven en este año en el que el 250 aniversario de su nacimiento está siendo protagonista de la vida musical en los más dispares aspectos. Se está hablando de un auténtico “Año Beethoven”, pero no sé muy bien qué irá a suceder entonces en el año 2027, bicentenario de su fallecimiento, porque ahí nos encontramos con una fecha excepcionalmente redonda, ya celebrada con profusión en 1927, cuando el primer centenario……y será necesario dejar algo de munición para ese momento tan cercano. Un encargo para escribir un guion radiofónico sobre alguno de los infinitos aspectos que el gran músico proporciona me ha llevado al final a escoger el tema de la recepción de su obra en España, un recorrido por cierto apasionante y curioso, que me ha deparado interesantes sorpresas y numerosas reflexiones sobre las que espero poder compartir alguna más en estas Interferencias. Una de ellas es inevitable, la comparación entre Beethoven y Goya, sobre la que han meditado desde Adolfo Salazar hasta Eugenio Trías, pasando por las alusiones literarias del verbo siempre exuberante de Ramón Gómez de la Serna o la fusión iconográfica del rostro de ambos mitos creada por el polifacético artista Ramón Acín en 1928. Porque los puntos de conexión entre los dos son evidentes en cuestiones muy claras, tanto en aspectos personales como de peripecia vital: para el público no hay muchos sordos geniales, y da la casualidad de que en este caso ambos padecieron este mal, que les aisló de la sociedad, si bien no es nunca el mismo drama para un músico que para un pintor, y bien claro que queda en el llamado Testamento de Heiligenstadt de Beethoven.Igualmente este paralelismo intuitivo ha llevado a conectar la iconografía característica de ambos artistas, que por cierto es muy rica porque ambos han pasado a convertirse en símbolos de la idea de artista en sus respectivos ámbitos: los rasgos físicos de los dos creadores se han unido en la imaginería popular. Por lo demás, las vidas de ambos han sido objeto de gran atención literaria y audiovisual, lo que ha acabado por gestar dos personajes de ficción muy atractivos para el público, aunque plagados de inexactitudes e invenciones. Beethoven y Goya son hoy dos leyendas en las que sus amoríos, idearios políticos y aspiraciones personales han servido de argumento con más o menos fortuna a todo tipo de creaciones, por cierto de gran arraigo popular.

Estas conexiones, no sabemos si causales o casuales, son los elementos que parecen unirlos de manera más superficial, si se quiere. La circunstancia cronológica de su fallecimiento fue también un punto de contacto en las celebraciones de los respectivos centenarios de su fallecimiento, ya que Goya murió apenas un año después del músico de Bonn, y esta circunstancia hizo que en los actos de ambos centenarios muchas fueran las iniciativas para unirlos, y desde entonces la búsqueda de puntos de intersección entre la obra de ambos artistas se ha se ha convertido en hecho habitual para programaciones y estudios. En este sentido podemos encontrar tanto similitudes como divergencias, que necesitan de un largo ensayo para poderse plasmar: indudablemente la creación de los dos parece saltarse en muy poco tiempo décadas de evolución del lenguaje artístico, y en cierta forma prefigurar en sus creaciones de madurez los caminos por los que iba a ir la evolución del arte muchos años después de su fallecimiento. El surrealismo o el expresionismo puede encontrar en Goya su precursor, al igual que determinados conceptos de la música contemporánea , desde el expresionismo hasta la música electroacústica, parecen estar ya presentes en las líneas de fuerza y masa de Beethoven. Luego encontraremos muchas diferencias, si queremos, pero ambos artistas tuvieron una obra trascendental porque se adelantaron en muchos años a la evolución de los lenguajes artísticos en sus respectivos campos.

Siempre que pensamos en el concepto de Vidas Paralelas aparece en el horizonte el gran creador de este ideario, Plutarco, que buscaba con ello una realidad ejemplarizante en su selección de biografías comparadas. En cierta forma esa es la perspectiva que me parece más certera a la hora de pensar en la conexión entre ambos artistas, pues el papel de la obra de Goya y Beethoven ha sido un modelo que contemplar para los artistas posteriores, y sobre la que reflexionar siempre con asombro en su vertiente visionaria.


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